GENERALIDADES EN ANESTESIOLOGÍA
El nombre “anestesia” deriva del vocablo griego “a aisthesis” (a - estesia), siendo la definición: la privación total o parcial de la sensibilidad dolorosa producida por causas patológicas o provocadas con
finalidad médica. Se puede decir entonces que, la Anestesiología es
la ciencia médica que se ocupa del alivio del dolor y el cuidado global
del paciente quirúrgico antes, durante y después de la cirugía. En la
actualidad, esta especialidad incluye otras muchas áreas de actuación
además del quirófano, entre las que están el tratamiento del dolor y el
manejo de cuadros clínicos críticos y situaciones de emergencia dentro y fuera de los hospitales.
En anestesiología, el anestesista o anestesiólogo, realiza un trabajo de
vital importancia para la seguridad y el buen desarrollo de las intervenciones quirúrgicas. Para algunos pacientes sólo fue el doctor, muchos
ni siquiera están seguros de que fuera un médico que le hizo dormir de
pronto y después le despertó, sin que sepan con claridad cuál fue su
misión entre esos dos hechos que constituyen todo su recuerdo de la
anestesia.
En realidad, el papel primordial del anestesiólogo dentro del quirófano
va mucho más allá de “dormir” a los pacientes, y consiste en proteger
y regular sus funciones vitales de forma que la intervención quirúrgica
le ocasione las menores alteraciones posibles. Por tal razón, se debe
reseñar que los anestesiólogos son los especialistas encargados de
diagnosticar y tratar cualquier problema o incidente médico que surja
durante la intervención o en el período inmediatamente posterior.
Dicho de esta forma, el anestesiólogo es contemplado actualmente
como el especialista “perioperatorio”, esto es, el encargado del cuidado médico del paciente a todo lo largo de su proceso quirúrgico.
Por lo tanto, esto incluye el estudio y preparación del mismo antes de
la intervención (preoperatorio), la supresión del dolor y la vigilancia de as constantes vitales durante la cirugía (intraoperatorio), y la continuación de estos cuidados una vez finalizada la intervención, hasta que
el paciente está en condiciones de volver a la sala de hospitalización
(postoperatorio), todo ello manteniendo una comunicación permanente
con el equipo de cirujanos.
Por consiguiente, es necesario resaltar que la anestesia es la pérdida
total de las sensaciones corporales en todo el organismo o en un
área orgánica, generalmente inducida por un fármaco que deprime
la actividad del sistema nervioso ya sea localmente (SN periférico) o
general (SN central). Tal y como la describe la Sociedad Americana de
Anestesiología (2017), la anestesiología “es la práctica de la medicina
dedicada al alivio del dolor (agudo ó crónico) y al cuidado del paciente
quirúrgico antes, durante y después del acto quirúrgico”. (p.12).
La
misma brinda asistencia al paciente que debe someterse a exploraciones desagradables, a través de la (sedación en radiología, endoscopias, etc), el soporte del paciente crítico en el área de Urgencias, y la
participación en cuidados paliativos al final de la vida.
Este enorme abanico de posibilidades de ejercicio asistencial se complementa con los otros dos aspectos del ejercicio de la profesión: la
docencia y la investigación. Esto hace que el anestesiólogo se enfrente
a múltiples y específicos conflictos éticos, según el área asistencial o
aspecto profesional al que dedique su labor. La mayoría de las veces, se enfrentará cada día a varios conflictos diferentes, dadas las
características asistenciales del desarrollo de su trabajo. Por ende, el
anestesista está envuelto en el cuidado de dos tercios de los paciente
ingresados en el hospital. Por su parte, el acto anestésico implica una
enorme responsabilidad, proporcional al alto riesgo que supone el manejo de la anestesia.
Video Informativo sobre Historia de la Anestesiologia
En virtud de esto, la mayoría de los especialistas consideran a la anestesia como intrínsecamente inseparable de otro acto médico determinante (no se anestesia a un paciente si no es para operarlo, someterlo a una exploración dolorosa ó evitarle el dolor que padece). Esto implicaría la asunción por el paciente de la anestesia, cuando decide someterse al proceso original. Se trata de un consentimiento “obligado”
pues no se operaría sin anestesia, una decisión subrogada de otra,
en la que prepondera mas la información de las diferentes técnicas
anestésicas (las mas apropiadas, las mas inocuas), y de los riesgos
potenciales que conllevan.
Por las características propias de la organización del trabajo y la complejidad de la información que se precisa para tomar decisiones en
aspectos de salud, el paciente carece, en la mayoría de las veces (o
en aquellas mas serias, como el caso de la urgencia vital) de la capacidad de poder decidir sobre un abanico de opciones. En estos casos,
el consentimiento informado pierde su contenido, quedando en una
mera explicación de que se le va a hacer, las razones de su elección
y los riesgos (ponderando la información con la necesaria preparación
psicológica de apoyo al paciente).
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